sábado, 26 de enero de 2008

Encuentro de ocasión

Hace casi veintí tantas horas estaba buscando entre mis recuerdos almacenados en hojillas y he aquí, encontré esto...



Estaba ahí, sentado en un lugar cualquiera y a la vez mí favorito, contemplaba ése hermoso paisaje que había disfrutado más de una vez, cuando me dispuse a fumar un cigarrillo, de verdad el momento era único, inimaginable… por fin un momento de calma después de estar medio loco, de repente de entre las personas y las cosas que veía, una poco a poco fue hacia mi, bien recuerdo tenia un aroma inigualable, verdaderamente era preciosa y sin fijarme de repente me vi ahí, secreteando mis palabras y ansioso por probarla, sentir lo delicado de su aroma en mis labios y nada más me importaba… Ya era tarde, para cuando recuerdo vi el reloj que raras veces traigo y ése día sí, Salí de prisa sin obstáculo ninguno y después del encuentro de ocasión, tenia un compromiso por la noche y un problema nuevo que arreglar, pero estaba seguro que nos volveríamos a ver, en ése lugar y no después de muchos días.

Al día siguiente ya estaba yo de nuevo en aquel lugar, presto y listo para volver a repetir ese encuentro de ocasión, cuando caray una llamada – ¿Y de quién será a esta hora? Numero desconocido… -Sí ¿Qué pasó? –La abuela se puso mal, tienes que ir a verla, no tengo crédito ¡Qué esperas! Colgué y sí, olvidé para que estuviera ahí y me fui.

Dos días depuse recuerdo regrese a ése, mí lugar favorito y donde había aprendido amar a ella como sólo creo amarla hasta hoy, pero… aquel día a decir verdad no me sentía con ganas de verla y no sentía ganas de tenerla de nuevo entre mis labios, algo loco pasó porque de pronto un aroma seductor me atrapó y no era ella, no sé ni como me atreví acercarme adonde se encontraba y menos por lo nervioso que me sentía, pero fue inevitable y pensé en el más de lo que hubiera pensado antes, me abalance para sentirlo entre mis labios… como es casi mi costumbre salí de prisa y al coche fui a dar, ya de regreso a la casa todo el tiempo me sentí infiel, infiel a lo que pensaba y había hecho y más aún cuando no estaba en mis planes, “¿PERO QUÉ MÁS DA?” fue siempre mí palabra de consuelo a tal momento.

Tarde en regresar menos de lo que esperaba, era raro, pues me sentía diferente y algo loco, no me quedaba más que repetir mi cantaleta “¿PERO QUÉ MÁS DA?”, me senté como de costumbre en la misma mesa, se acerco la mesera y me pregunto como casi siempre -¿Qué va a querer? Le apunte con mi dedo la tercera línea del menú y le dije: Esa arrachera que tanto me gusta y ése café que tiene un aroma seductor como ningún otro, mis pensamientos insistían “Bonito desayuno” ché nervioso tomando café y comiendo puros carbohidratos, déjalos caray… ¡¡¡Te vas a poner peor!!!, la verdad ni caso les hacia, era más el deseo de ése encuentro de ocasión que la culpa producida, por lo que ya me decidí: Si quedo totalmente nervioso y a mis manos le dan impulsos involuntarios haré otra cosa y no escribir a mano por lo menos, porque ni yo me voy a entender.

2 comentarios:

Kleine Jasp Guttí dijo...

Bonito desayuno, che osito, porqué no invitas?

Arracheras y café,
aunque me muera
al fin y al cabo
no me conservo en salmuera

Vaya encuentros de ocasión
aguas con lo que si-da como el sidral jijiji

saluditos

charlyyl dijo...

que Ricooooooo una linda arrachera nada mas falto el huarache cuando se puede gozar sin remordimento y sin pena, acaso debemos ser rehenes toda la vida de las dietas y de que no esto no aquello, cuando se puede disfrutaaa que la vida es una.LO qu no mata fortalece

Si para morir naci como diria la banda el recodo de don cruzz lizarragaaaaaa.....